Pastoral Socio-Caritativa
Pastoral Castrense
A
partir del 28 de noviembre de 2001 tenemos la presencia de las Fuerzas
Federales Preventivas de la Policía Federal Preventiva para
guardar el orden y la seguridad en el atrio de la Basílica.
Fruto del convenio que se hizo con el Gobierno Federal, el Gobierno
del Distrito Federal y la Arquidiócesis de México-Basílica
de Guadalupe. La Policía Federal Preventiva sólo puede
realizar sus labores dentro del Atrio y la Policía Auxiliar
Preventiva, fuera de éste. Esto ha sido un convenio en el que
se está en coordinación Gobierno y Arquidiócesis.
Hay
5 compañías de 110 soldados cada una que cada semana
se van rotando en el servicio de vigilancia del atrio y del recinto
guadalupano con la finalidad de evitar la corrupción entre
los soldados y los ambulantes.
Se
invirtieron 16 millones de pesos en esta primera etapa, colaborando
el gobierno Federal con el 40%; el Gobierno de la Ciudad de México
con el 30% y la Basílica con el 30%.
Desde
la intervención de la Policía Federal Preventiva y de
la Secretaría de Seguridad Pública Federal están
colaborando con el Orden y la Seguridad del Santuario, se comenzó
a buscar la manera de ayudar a los miembros de esta corporación,
tratando de brindarles una ayuda de tipo catequética-sacramental,
porque aunque la mayor parte de ellos son católicos, hay también
una buena parte que no lo son. Pero siempre ha habido una actitud
de respeto hacia el santuario, hacia lo que aquí se celebra
y hacia nosotros los ministros de culto.
Por
esta razón, en el plan pastoral del Santuario se acordó
que fuera directamente la Vicaría Episcopal de Guadalupe, y
más en concreto el Pro-Vicario Episcopal, ayudado por algunos
miembros de la Pastoral profética quienes brindaran a estos
elementos los servicios que ellos fueran necesitando.
Comenzamos
con esta tarea en el año 2002, dando las pláticas de
preparación pre-sacramental a quienes de ellos son padres de
familia y van a bautizar o a confirmar a sus hijos, por no poder,
por su condición de soldados acuartelados, asistir a dichas
pláticas en las parroquias del bautismo o la confirmación.
Poco
a poco han ido apareciendo quienes de ellos no están bautizados
y les ha preparado oportunamente para celebrar con ellos, aquí
en la Basílica, los sacramentos de la iniciación cristiana
de Adultos.
Después han surgido quienes han querido solucionar su situación
matrimonial y por su misma condición de soldados, al no poderse
trasladar a las parroquias del trámite, se le ha brindado la
ayuda adecuada con la presentación prematrimonial y las pláticas
prematrimoniales a ellos y a sus parejas. También hemos celebrado
el matrimonio de varios de ellos aquí en la Basílica
de una manera simple y sencilla sin cobrarles más que lo más
indispensable.
Al
irse realizando esta pastoral, se ha corrido entre ellos la voz, y
ya son varios de ellos quienes nos han solicitado celebrar el bautismo
de sus hijos aquí.
También les hemos brindado la instrucción catequética
para recibir la Eucaristía por primera vez y el Sacramento
de la Penitencia.
Los
jefes han estado de acuerdo en permitirles en su estancia de servicio
aquí en Basílica puedan ocupar sus tiempos de descanso
para acudir a estas preparaciones.
En
ellos hemos visto un claro deseo de ser ayudados y una ansía
sana para acercarse a la Iglesia de la cual muchos, como soldados,
desconocen muchas cosas.