Señor Jesús, que quisiste un día
ser también niño, protege a nuestro hijo...,(Nombre)
fruto de nuestro amor, fuente de nuestra alegría, esperanza
de nuestra vida.
Tú que dejabas a los pequeños que
se acercaran a ti cuando estabas en la tierra, y los bendecías,
bendice también al nuestro y no permitas que su inocencia
sea profanada por el mal.
Haz que crezca, según tu ejemplo, en edad,
sabiduría y gracia, acércanos a su inocencia; haz
que veamos tu rostro en sus ojos y que en él reencontramos
nuestra infancia, con todas sus promesas.
Que nuestro hijo nos enseñe a ser niños
también a nosotros, para entrar en el reino de los cielos.
Amén.