Dios todopoderoso, por la muerte de Jesucristo,
tu Hijo, destruiste nuestra muerte; por su reposo en el sepulcro
santificaste las sepulturas y por su gloriosa resurrección
nos restituiste la vida a la inmortalidad. Escucha nuestra oración
por aquellos que muertos en Cristo y consepultados en él,
anhelan la feliz esperanza de la resurrección.
Concede, Señor de vivos y muertos, a cuantos en la tierra
te conocieron por la fe, alabarte sin fin en el cielo. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Amén