Nuestra Señora de Guadalupe, que participa su ser, proceder
y aspiración a todos los que se vinculan con Ella, a sus “Juan
Diegos”, se manifiesta capaz de asumir los diferentes pasados
de sus interlocutores, de releerlos sin traicionarlos y armonizándolos
en el presente, para ponerlos al servicio de la construcción
conjunta de un nuevo destino humano-divino.

La revolucionaria visita de la Virgen Morena, que se
prolonga hasta nuestros días, se inicia en el siglo XVI. La
historia de sus apariciones del año 1531 es narrada por el texto
Nican mopohua. A continuación, hacemos
una propuesta que, fundamentada en dicha historia, nos ayude
a ser parte de ella; es decir, a recibir las gracias de encarnarla,
de ser sus instrumentos y de hacerla plegaria hoy. Imploremos
pues la fuerza que viene de lo alto para que podamos hacer
existencia propia, en cada uno de nuestros pueblos y comunidades,
el milagro guadalupano.