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Vamos cubiertos con el Manto de la Virgen:
Presidente de los Peregrinos Queretanos

13 de julio de 2007

Con la seguridad de caminar bajo el manto de Santa María de Guadalupe, alrededor de 25 mil peregrinos integrados en 212 grupos de los 12 decanatos de la Diócesis de Querétaro, se encuentran ya a la mitad del camino, para llegar el próximo domingo a visitar a la Virgen Morena.

Hasta el momento, según informó el Ernesto González, Presidente de la Asociación de Peregrinos a Pie de Querétaro al Tepeyac, ha habido un saldo menor: tropezones, resbalones, algunas fracturas, pero, señala, “vamos cubiertos con el manto de la Virgen de Guadalupe. Sin esto, no se entendería el movimiento de tanta gente sin incidentes mayores”.

Este movimiento de alrededor de 25 millones de peregrinos, comenzó hace 15 días y lleva como lema la defensa de la vida humana. Los peregrinos se cansan y han sufrido algunos pequeños incidentes pero la fe los mantiene fuertes en su camino.

Y para animar este peregrinaje, Mons, Diego Monroy Ponce, Vicario General y Episcopal de Guadalupe y Rector del Santuario, se encontró con ellos y les llevó el mensaje de la Vida en abundancia, al tiempo que les exhortó a valorar la vida propia y la de los demás.

Advirtió que actualmente se vive una fuerte crisis en todos los órdenes, pero la que más debe preocuparnos es la del amor conyugal que está en banca rota y trasciende a la familia; maridos viciosos e irresponsables, infieles y machos; esposas ligeras y desobligadas con un falso feminismo; hijos rebeldes, holgazanes, perdidos en los vicios, sin deseos de superarse y sin sentido de la vida.

Hizo un llamado a aprovechar la oportunidad que les da la peregrinación para orar por las familias y optar decididamente por la vida. “Dios lo quiere, Querétaro también y México lo necesita!”, destacó.

“Invoquemos a Santa María de Guadalupe, Madre del verdaderísimo Dios por quien se vive, para que por su poderosa intercesión casa causa de la vida, encuentre caminos de auténtica realización. Bajo su protección ponemos a las familias, a los enfermos, a los más débiles y amenazados, a los migrantes, muchos de ellos aquí presentes”.

En este sentido hizo hincapié en la importancia de una visión adecuada de la sexualidad para valorar la vida, ubicándola como una de las dimensiones del ser humano y un modo de realizarse no de autocomplacerse.

La familia, dijo, es el ámbito donde los hijos aprenden el significado de la sexualidad al servicio del amor y de la vida. Los padres son los responsables para llevar a cabo esta educación de la sexualidad en los años de la niñez para que adquieran el conocimiento y el respeto de la propia sexualidad”.

Agregó que al educar a los niños y jóvenes para el amor y la vida, se estarán poniendo los cimientos sólidos de una cultura de la familia y de la vida. “Pero esta tarea requiere el compromiso de todos”, indicó.

Por su parte, los varones recibieron el mensaje del Rector de la Basílica con gran interés y agradecieron su presencia.

Al finalizar su encuentro, Mons. Diego Monroy hizo entrega de  medallas a los peregrinos que tienen 50 años, 25 y uno, de ir a pie al Tepeyac.   

Más tarde, el Rector de la Basílica se encontró con los mil 500 varones de la XXVI peregrinación en bicicleta. Le recibieron en medio de cantos y mucha alegría en una ceremonia indígena en la que recibió el bastón de mando que le confiere el título de pastor para los peregrinos.

Durante su mensaje a los peregrinos dentro de la Celebración Eucarística, Mons. Diego Monroy reconoció los esfuerzos que implica su recorrido y les exhortó a encontrar la fortaleza en el amor y seguimiento de la voluntad de Dios, tanto en la peregrinación que realizan ahora, como en la vida diaria.

Les preguntó si vale la pena hacer el esfuerzo de ir a la Basílica; de defender su fe y de defender la vida. A lo que los peregrinos contentaron a una voz que si.

Les recordó que la vida cristiana se enfrenta con obstáculos y persecuciones y les deseó que Cristo siempre triunfe en sus vidas y que Santa María de Guadalupe sea para la Iglesia de Querétaro, signo de esperanza y de vida. Al concluir la Eucaristía, bendijo las bicicletas y recibió una camiseta característica de los peregrinos.

Cabe señalar que de regreso a la capital, por la tarde, así como cuando apenas iba a encontrarse con los varones, por la mañana, Monseñor Diego Monroy saludó a las peregrinas que caminaban en una enorme e interminable columna al lado de la carretera hacia la Ciudad de México.

Al finalizar sus encuentros, los peregrinos agradecieron la presencia del Rector de la Basílica y su mensaje de ánimo y esperanza; el mensaje evangélico, el mensaje de Santa María de Guadalupe.

Homilía pronunciada por Mons. Diego Monroy Ponce
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