10
de octubre de 2010
Mis
queridos hermanos y hermanas que nos acompañan en esta celebración,
venimos junto con los sacerdotes desde las montañas de Oaxaca,
de la zona norte de Oaxaca. Somos la prelatura de María
Auxiliadora que comprende a tres culturas: los mixes, los
chinantecos y los zapotecos.
Y venimos
a agradecerle a Dios como ese samaritano del evangelio que
le agradece a Dios. Nosotros venimos en representación a
agradecerle a Dios junto a la Virgen María, la semana pasada
ya casi 15 días, sufrimos unos deslaves bastantes graves
en nuestra región, y una comunidad de Santa María Tlaihualtepec
sufrió más esos deslaves y murieron 12 personas y muchas
personas están dañadas con sus habitaciones, no tienen hogar
pero Dios nos ha protegido, una de las personas de las cuales
me entrevisté en esos momentos difíciles me decía: padre
obispo nos ha pasado esto, pero Dios es más grande que los
desastres de la naturaleza. Y así es.
Hemos
escuchado en la primera lectura que Naamán el cirio se acerca
con Elíseo y le pide el favor de la curación, y Elíseo dice:
Dios es el que te ha curado no yo. Es Dios a Dios Nuestro
Señor a quien venimos a agradecer en esta Eucaristía, ya
que nos ha costado trabajo porque los caminos están muy
complicados, pero venimos con mucho gusto, con mucho amor
a los pies de la Santísima Virgen a decirle a Dios, gracias
Señor, porque nos tienes en tu regazo y porque vamos a salir
adelante con tu ayuda
El
agradecimiento de estos pueblos que representan toda la
prelatura, es un agradecimiento generoso de amor, de súplica,
no queremos nosotros quedarnos como los nueve curados que
son los leprosos, que con la alegría de ser curados no regresaron
a agradecer a Dios. Nosotros como pueblos de estas tres
culturas venimos a agradecerle a Dios.
Ciertamente
la naturaleza ha destruido algunas casas, otras la ha dañado,
muchos cultivos se han perdido, la cosecha de este año
en algunos lugares se ha perdido. Pero Dios es más grande
que todo eso. Como dice nuestro señor Jesucristo: ¿dónde
están los otros nueve? No saben agradecerle a Dios. Solamente
un extranjero viene a agradecerle.
Nosotros
somos hijos de María y venimos agradecerle a Nuestro Señor
sus beneficios y venimos a pedirle su ayuda. Venimos a pedirle
que nos siga protegiendo y que nos ayude a salir adelante,
que no perdamos nuestra fe; que no perdamos nuestra esperanza;
que confiemos mucho en Dios pero también en nosotros.
Dios
es muy grande, es más grande que los desastres naturales.
Así que les pido nos unamos en oración y que le pidamos
a Dios por todas las personas afectadas; que le pidamos
a Dios que a todos nosotros que estamos aquí presentes que
nos dé más fe y sobre todo que la Santísima Virgen María
de Guadalupe, que nos vea con esos ojos de madre como vio
a Juan Diego y nos reconforte diciéndonos: ¿Por qué temen
hijos míos no estoy aquí que soy su madre?
Con
fe continuemos con nuestra Eucaristía.