Nuestra
peregrinación diocesana de Tlapa queridos hermanos y
hermanas, ocurre en circunstancias muy especiales que queremos
platicarle a la Santísima Virgen de Guadalupe. Nuestra
Diócesis de Tlapa cumplirá 15 años el próximo
25 de marzo, por bondad de Dios a través del cariño
a los pueblos indígenas del S.S. Juan Pablo II, de feliz
memoria.
Nos agrada que nuestra Diócesis
que cumplirá 15 años, se parezca a las mujeres
de la montaña. En efecto en medio de tanta penuria los
rostros, la sabiduría, las voces, las manos y los rezos
de las mujeres de la montaña, forman parte de la vida
luminosa de nuestros pueblos. Son la mitad del mundo, el pilar
del trabajo familiar, la fortaleza oculta de las comunidades,
así ha sido nuestra Diócesis. Con
gran amor se preparan para que florezca la vida, su generosidad
a toda prueba, siempre están dispuestas a dar todo de
sí, a soportar el dolor y las inclemencias de las enfermedades,
con tal de que los hijos e hijas salgan de sus vientres sanos
y fuertes.
Así queremos que siga
siendo nuestra Diócesis, amante celosa de las tradiciones,
con sus rezos transitan al mundo de lo sagrado, cuidadoras de
los dioses y las diosas, de los abuelos y las abuelas, de nuestros
ancestros que viven en el fogón, el temascal, las ciénegas,
los manantiales, las cuevas, en las puntas de los cerros, forjadoras
de la cultura oral. Maestras comunitarias
del arte florido y de los telares, la palma, la laca, las hojas
del maíz y la alfarería. Hijas fieles de la tierra,
de la lluvia y el fuego, sin ellas no hay maíz, ni fiesta,
con ellas los cielos se nublan, los ríos cantan y nuestras
milpas bailan. A estas mujeres amorosas
se parece nuestra doncella quinceañera, nuestra Diócesis
de Tlapa, por ello, ella es de la montaña alta y baja
de Guerrero, es también mestiza de la cañada,
a ella los cerca de 480 mil miembros de la Diócesis entre
laicos, religiosos, religiosas, seminaristas, sacerdote, queremos
solemnemente celebrarla.
Diez comisiones diocesanas, 27 parroquias, 7 foranias, 47 religiosas,
17 religiosos misioneras y misioneros, el seminario diocesano
con 37 seminaristas. Todos iniciaremos un ciclo jubilar, que
nos impulse a retomar los valores fundamentales de los que somos
como pueblo de Dios con sus pueblos y sus culturas en la montaña
de Guerrero, y así abrirnos a vivir un proceso hondo
y profundo de renovación integral en todos los espacios
de nuestra Iglesia Diocesana. Estas celebraciones las estaremos
realizando unidos íntimamente a la iglesia que peregrina
en nuestro Continente Latinoamericano y del Caribe, en el marco
de la Celebración de su V Conferencia. Tratándose
de una región netamente misionera, que importante resultará
para nosotros, profundizar en este sentido misionero e inyectarle
a nuestra pastoral esta forma misionera de evangelizar. Antes
tendremos que aprender como discípulos de Jesús
muchas cosas, solamente así podremos lograr que nuestros
pueblos de la montaña y la cañada tengan vida
en Jesucristo, Señor Nuestro.
Con este fin, hemos celebrado
nuestra semana eclesial número 28 para descubrir y agradecer
las diferentes formas del paso de Dios por nuestras cumbres
y cañadas, por nuestras subidas y bajadas en nuestras
parroquias, las foranias a través también de nuestras
comisiones diocesanas. Con agradable sorpresa
hemos descubierto a lo largo de este caminar se han realizado
diferentes trabajos que han generado vida, que han constituido
buenas noticias y han alegrado el corazón de las gentes
que peregrinan por esos bellos lugares de nuestro Estado de
Guerrero. Formación de agentes,
catequesis pre sacramental, peregrinos a pie, carreras guadalupanas,
presencia de movimientos de laicos, presencia de religiosos
misioneras y misioneros, proyectos productivos y policía
comunitaria han dado alegría a nuestro corazón.
Esta semana eclesial nos ha
permitido descubrir los desafíos y retos que siguen latentes,
todos nacen principalmente de la falta de un plan en cada parroquia.
Hemos renovado nuestro compromiso de la
semana eclesial y queremos hacerlo hoy en presencia de Santa
María de Guadalupe de fomentar una práctica pastoral
desde el Evangelio, puesto que nuestra pastoral esta orientada
a trabajar desde cuatro líneas de acción, que
son los carriles que mueven nuestra realidad diocesana.
La evangelización integral,
el respeto a las culturas, la organización y la defensa
de los derechos humanos, estos son los pilares de nuestra Diócesis,
mismos que abordamos desde las comisiones diocesanas. Aunque
la Santísima Virgen ya lo sabe, sin embargo, queremos
recordarle, que estamos esperando con muchas inquietudes e ilusiones
a nuestro nuevo Obispo. Estamos completamente seguros que esta
visita en peregrinación a nuestra casa nos llenará
de alegría y entusiasmo para regresas con el firme propósito
de defender, cultivar las tradiciones y las culturas de nuestros
pueblos, de luchar y de buscar el progreso de ellos por los
caminos de la justicia y de la paz. Vamos también con
el pleno conocimiento y consentimiento de defender la vida y
de ir en contra de todas aquellas prácticas que vayan
en contra de la misma vida.
A la Santísima Virgen
de Guadalupe le imploramos que nos mantenga en esta decisión
de estos compromisos. Y a San Juan Diego le rogamos que interceda
por nosotros para que podamos ser igual que él, misioneros,
catequistas de María de Guadalupe. Que
así sea.
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