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Homilía
pronunciada por el Pbro. Luis Rolando Valerdí,
en ocasión de la peregrinación de la Familia Salesiana a la Basílica de Guadalupe.

5 de mayo de 2006

Queridos Hermanos:

Miembros de la Familia Salesiana.
Jóvenes del ambiente Salesiano.

Hemos venido ha este lugar a encontrarnos con Jesús en la Eucaristía. Como respuesta a nuestra fe la Virgen intercederá por nosotros para que obtengamos las gracias necesarias, los favores que necesitamos, de parte de Dios Padre, de Cristo Jesús.

Los invito a que de una manera especial pidamos en esta casa de oración, donde la Virgen de una manera especial nos escucha, por nuestras familias. Para que Dios nos otorgue la dicha de hacer de nuestra familia un verdadero hogar donde reine la paz y el amor de Dios.

El Papa Juan Pablo II siempre se mostró preocupado por las amenazas que acechan a la Familia. Y por ello siempre nos invitó a que tuviéramos como ejemplo a la Sagrada Familia de Nazaret, pues es una verdadera escuela del Evangelio, donde aprendemos hacer de nuestras propias familias comunidades íntimas de vida y amor.

El Rector Mayor P. Pascual Chávez Villanueva señala que el mundo de hoy ha debilitado la unión familiar, ha resquebrajado el amor entre las familias.

Esta es una realidad que no podemos negar, a veces alguno pudiera decir: en mi familia nos queremos mucho. Pero en realidad si reflexionamos con calma sobre nuestras relaciones cotidianas en nuestra familia nos daríamos cuenta de tantos silencios que a veces hay, de tantas amarguras que existen y que salen a relucir por medio de peleas banales, de tantas situaciones que poco a poco hacen que el amor desaparezca en nuestras familias.

El Rector Mayor quiere que recobremos el amor en nuestras familias, la unidad, que vivamos como verdaderos hermanos, que estemos unidos y que busquemos en nuestras familias el bien común. Pues sólo así podremos experimentar la belleza de la vida que en suerte nos tocó vivir. Sólo por este camino podremos experimentar la alegría profunda ya desde ahora en nuestra vida.

La familia de Nazaret es un ejemplo claro de esta alegría, pues ellos experimentaron el amor, el perdón, el trabajo por el bien común, el sacrificio por el bien del otro, etc. Tanto Jesús como María y José se sintieron a gusto en su casa en su familia, se sintieron queridos.

El Apóstol Pablo en la primera Lectura que hemos leído nos aconseja para vivir con alegría y experimentar la amistad con Dios que nos respetemos, le dice a los maridos que respeten a sus esposas y a las esposas que amen a sus maridos, señala a los hijos que honren a su padres y a los padres que quieran a sus hijos.

Son consejos que nos deben hacer pensar que lo más hermoso que nos dio Dios para nuestro bien espiritual y en todo sentido es nuestra familia, por ello la debemos cuidarla y amarla.

Una persona que escribió la Vida de Juan Pablo II dice que el gran Secreto del Papa, para lograr su gran carisma, para salir adelante del atentado que tuvo, para ser eficaz en su trabajo, para lograr esa alegría que se veía en su rostro era la oración. Por ello el Papa Juan Pablo II aconsejaba a las familias, para que lograran vencer todos los peligros que haya su alrededor y para que se conservaran siempre la armonía en sus hogares, les aconsejaba, hagan oración juntos, reunidos como familia. De preferencia recen el rosario juntos en familia.

Hoy debemos prometer a Jesús cuidar a nuestra familia, debemos decirle a la Virgen que queremos un hogar como el de ella, donde exista el amor, la alegría. Debemos regresar a casa y proponerle a nuestros familiares que recemos juntos para que Dios nos libre de todos los peligros. Hoy que estamos cerca de la Virgen de Guadalupe consagremos a nuestras familias, a la Virgen como lo hizo el Papa Juan Pablo II.

Hoy debemos prometer a Jesús cuidar a nuestra familia, debemos decirle a la Virgen que queremos un hogar como el de ella, donde exista el amor, la alegría. Debemos regresar a casa y proponerle a nuestros familiares que recemos juntos para que Dios nos libre de todos los peligros. Hoy que estamos cerca de la Virgen de Guadalupe consagremos a nuestras familias, a la Virgen como lo hizo el Papa Juan Pablo II.

 
 
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