Queridos Hermanos:
Miembros de la Familia Salesiana.
Jóvenes del ambiente Salesiano.
Hemos venido ha este lugar a encontrarnos
con Jesús en la Eucaristía. Como respuesta a
nuestra fe la Virgen intercederá por nosotros para
que obtengamos las gracias necesarias, los favores que necesitamos,
de parte de Dios Padre, de Cristo Jesús.
Los invito a que de una manera especial pidamos
en esta casa de oración, donde la Virgen de una manera
especial nos escucha, por nuestras familias. Para que Dios
nos otorgue la dicha de hacer de nuestra familia un verdadero
hogar donde reine la paz y el amor de Dios.
El Papa Juan Pablo II siempre se mostró
preocupado por las amenazas que acechan a la Familia. Y por
ello siempre nos invitó a que tuviéramos como
ejemplo a la Sagrada Familia de Nazaret, pues es una verdadera
escuela del Evangelio, donde aprendemos hacer de nuestras
propias familias comunidades íntimas de vida y amor.
El Rector Mayor P. Pascual Chávez Villanueva
señala que el mundo de hoy ha debilitado la unión
familiar, ha resquebrajado el amor entre las familias.
Esta es una realidad que no podemos negar,
a veces alguno pudiera decir: en mi familia nos queremos mucho.
Pero en realidad si reflexionamos con calma sobre nuestras
relaciones cotidianas en nuestra familia nos daríamos
cuenta de tantos silencios que a veces hay, de tantas amarguras
que existen y que salen a relucir por medio de peleas banales,
de tantas situaciones que poco a poco hacen que el amor desaparezca
en nuestras familias.
El Rector Mayor quiere que recobremos el amor
en nuestras familias, la unidad, que vivamos como verdaderos
hermanos, que estemos unidos y que busquemos en nuestras familias
el bien común. Pues sólo así podremos
experimentar la belleza de la vida que en suerte nos tocó
vivir. Sólo por este camino podremos experimentar la
alegría profunda ya desde ahora en nuestra vida.
La familia de Nazaret es un ejemplo claro
de esta alegría, pues ellos experimentaron el amor,
el perdón, el trabajo por el bien común, el
sacrificio por el bien del otro, etc. Tanto Jesús como
María y José se sintieron a gusto en su casa
en su familia, se sintieron queridos.
El Apóstol Pablo en la primera Lectura
que hemos leído nos aconseja para vivir con alegría
y experimentar la amistad con Dios que nos respetemos, le
dice a los maridos que respeten a sus esposas y a las esposas
que amen a sus maridos, señala a los hijos que honren
a su padres y a los padres que quieran a sus hijos.
Son consejos que nos deben hacer pensar que
lo más hermoso que nos dio Dios para nuestro bien espiritual
y en todo sentido es nuestra familia, por ello la debemos
cuidarla y amarla.
Una persona que escribió la Vida de
Juan Pablo II dice que el gran Secreto del Papa, para lograr
su gran carisma, para salir adelante del atentado que tuvo,
para ser eficaz en su trabajo, para lograr esa alegría
que se veía en su rostro era la oración. Por
ello el Papa Juan Pablo II aconsejaba a las familias, para
que lograran vencer todos los peligros que haya su alrededor
y para que se conservaran siempre la armonía en sus
hogares, les aconsejaba, hagan oración juntos, reunidos
como familia. De preferencia recen el rosario juntos en familia.
Hoy debemos prometer a Jesús cuidar a nuestra familia,
debemos decirle a la Virgen que queremos un hogar como el
de ella, donde exista el amor, la alegría. Debemos
regresar a casa y proponerle a nuestros familiares que recemos
juntos para que Dios nos libre de todos los peligros. Hoy
que estamos cerca de la Virgen de Guadalupe consagremos a
nuestras familias, a la Virgen como lo hizo el Papa Juan Pablo
II.
Hoy debemos prometer a Jesús cuidar a nuestra familia,
debemos decirle a la Virgen que queremos un hogar como el
de ella, donde exista el amor, la alegría. Debemos
regresar a casa y proponerle a nuestros familiares que recemos
juntos para que Dios nos libre de todos los peligros. Hoy
que estamos cerca de la Virgen de Guadalupe consagremos a
nuestras familias, a la Virgen como lo hizo el Papa Juan Pablo
II.