| EL DISCIPULADO Y LA MISIÓN DE
LA SMA. VIRGEN DE GUADALUPE A LA LUZ DE SUS CUATRO APARICIONES
EN EL TEPEY AC
1 -. INTRODUCCIÓN
Con el fervor de nuestro pueblo zacatecano iluminado y sostenido
por la fe que profesamos dentro de nuestra Iglesia Católica,
una vez más venimos a postrarnos ante' Dios y ante su Madre
María de Guadalupe, en el "Año Jubilar 475" de sus
Cuatro Apariciones, desde aquellos días 9 - 12 de Diciembre
de 1531.
Venimos con el alma llena de emoción y con humildad perseverante,
a implorar de Dios por mediación de María Santísima, la paz,
la fraternidad y la comunión irrompible de todos los mexicanos,
distinguidos por María, como sus hijos predilectos representados
por san Juan Diego, desde aquellas Apariciones con su mensaje
perenne y siempre actual para toda nuestra nación, que ahora
debe afrontar tiempos difíciles y de prueba. Queremos que la Santa Virgen de Guadalupe, Patrona de nuestro
México, nos cuide y ampare. Salvaguarde nuestra manera de vivir
con las aspiraciones bien fundadas en la verdad revelada, en
el bien del Evangelio y con el amor que nos une a su Hijo Jesucristo,
paz y vida nuestra, en el fiel cumplimiento de los mandamientos
divinos que tienen su expresión absoluta y plena en el doble
precepto del amor a Dios y al prójimo.
Con esta peregrinación, completamos 121 peregrinaciones en
las cuales de manera histórica y continua nuestra Diócesis de
Zacatecas, renueva gozosa y llena de esperanza, su fidelidad
a Cristo, a la Iglesia Universal que preside Benedicto XVI y
a la evangelización que ha dejado honda huella en las almas
de los zacatecanos, desde 1546, cuando los Padres Franciscanos,
llegaron a Zacatecas y dejaron testimonio de una fe católica
que debemos, siempre purificar y madurar con palabras, pensamientos
y obras en la imitación y seguimiento de Cristo en compañía
de Santa María de Guadalupe, la "Madre del verdadero Dios
por quien se vive".
En este día les propongo reflexionar acerca del discipulado
y la misión de María de Guadalupe a la luz de sus Cuatro Apariciones
consignadas desde antiguo en la Nican Mopohua de Antonio de
Valeriano. Y con la presencia de fe y obediencia de san Juan
Diego en el cumplimiento del "encargo" que Santa María
le confiara.
2-. CONTENIDO DOCTRINAL DE LAS CUATRO APARICIONES DE SANTA
MARÍA DE GUIADALUPE
Desde la Primera Aparición la Virgen Santa se revela a san
Juan y Diego con las siguientes palabras: "Sabe y ten entendido,
tú el más pequeño de mis hijos, que yo soy la siempre Virgen
María, Madre del verdadero Dios por quien se vive: del Creador
cabe quien está todo: Señor del cielo y de la tierra.
Deseo vivamente que se me erija aquí un templo, para en él mostrar
y dar mi amor y compasión, auxilio y defensa, pues yo soy vuestra
piadosa madre, a ti, a todos vosotros juntos los moradores de
esta tierra y de los demás amadores míos que me invoquen y en
mí confíen; oír allí sus lamentos y remediar todas sus miserias,
penas y dolores".
Después este mensaje central, María da el "encargo"
a san Juan Diego " para que vaya al Obispado de México
y se presente ante el Obispo Fray Juan de Zumárraga, para que
admitiera el mensaje y su cumpliera el deseo.
Sabemos por las siguientes Apariciones las dificultades y rechazos
que tuvo el buen indio, con el afán de que el Obispo creyera
y aceptase el mensaje mariano.
La enfermedad de su tío Bernardino curado milagrosamente por
la Virgen, los interrogatorios y dilaciones de las autoridades
eclesiásticas que no acababan de dar crédito a las palabras
de san Juan Diego, todo ello fue una durísima prueba para el
vidente hasta que finalmente obedeciendo a la Virgen, san Juan
Diego cortó las rosas bellas y perfumadas que crecían en el
monte del Tepeyac cuando "encrudecia el hielo del invierno"
de aquel año de 1531 y las llevó a la presencia del Obispo para
dar fe y testimonio de las Apariciones de María. Cuando san
Juan Diego habla al Obispo: "Señor. Hice lo que me ordenaste,
que fuera a decir a mi Ama, la palabra de traerte alguna señal
y prueba, que me encargaste, de su voluntad. Condescendió a
tu recado y acogió benignamente lo que pides… Ella me dijo que
te trajera estas rosas y a ti en persona te las diera. Helas
aquí: recíbelas".
Desenvolvió luego su manta (tilma), pues tenía en su regazo
las flores; y así que se esparcieron por el suelo, se dibujó
en ella de repente la preciosa imagen de la siempre Virgen santa
María, Madre de Dios, de manera que está y se guarda hoy en
el Templo del Tepeyac, que se nombra de Guadalupe...
3-. EL DISCIPULADO y LA MISIÓN DE MARÍA CON MOTIVO
DE SUS CUATRO APARICIONES QUE ACABAMOS DE CONSIDERAR CON EL
MENSAJE CORRESPONDIENTE
Indudablemente la Virgen Santa el aparecerse a san Juan Diego
y darle su mensaje, se muestra discípula del Señor.
Ella que ha sido siempre obediente al mandato divino desde que
aceptó humilde, con fe rendida y entrega total ser la Madre
del Verdadero Dios por quien se vive, en la persona y la obra
de Jesucristo, Nuestro Señor.
Ella que supo guardar y rumiar en su purísimo corazón todo lo
que a su hijo divino se refería, nos enseña a ser fieles a las
enseñanzas de Dios y por otro lado ser fieles a la misión que
Dios nos confía a todos y cada uno, como lo han sido María de
Guadalupe y san Juan Diego.
Los Obispos de Latinoamérica y del Caribe, han propuesto para
su V Conferencia General, que se llevará a efecto en Mayo del
año 2007 en el Santuario Nacional de Aparecida en Brasil, con
la presencia del Papa Benedicto XVI, el tema del discipulado
y la misión de los cristianos en la Iglesia el mundo tan complejo
de nuestros días.
A este respecto María y san Juan Diego, se nos muestran verdaderos
discípulos de Dios; nos transmiten fielmente el mensaje de la
salvación cristiana, cumpliendo su misión que el Señor les ha
confiado.
Hoy nosotros estamos llamados a recoger este mensaje de salvación,
de fe, esperanza y amor que las generaciones anteriores nos
han legado en compañía de María de Guadalupe, quien con su hijo
predilecto san Juan Diego, nos acerca a Dios y nos pide alabar
siempre su Santo Nombre con nuestras vidas limpias e irreprensibles
por el amor y en la presencia del verdadero Dios por quien se
vive en el tiempo de nuestro peregrinar sobre la tierra en pos
de la Casa de Nuestro Padre con la luz y la gracia del Espíritu
Santo que con su poder secunda la obra salvadora de Jesús y
ha fortalecido a María como virgen sabia y prudente en el discipulado
y en la misión que ella indefectiblemente ha cumplido desde
sus maravillosas apariciones.
4-. CONCLUSION FINAL
En el tiempo que vivimos, es muy necesario tomar conciencia
y vivir en consecuencia, que con María de Guadalupe, somos discípulos
del Señor y que con ella debemos cumplir nuestra misión de cristianos,
ciertamente en un mundo hostil e indiferente al mensaje de Cristo
y María.
Asimilar la doctrina cristiana y luego plasmarla testimonialmente
en espíritu y en verdad con pensamientos, palabras y obras,
es nuestro gran reto en la hora actual.
Ser discípulos y misioneros de Cristo y María, es colaborar
en mantener la unidad del espíritu con el vínculo del amor.
Nuestros pueblos dentro de esta nación mexicana, necesitan auténticos
y verdaderos cristianos, quienes con su presencia comprometida
y activa, den razón de su fe en la cual jamás debe existir
separación o divorcio entre lo que se cree y lo que se actúa.
Sobre todo, somos llamados por Cristo y María, a ser constructores
de verdadera paz y fraternidad, en el respeto que nos debemos
unos a otros basado en la verdad, en el bien y en la justicia.
Debemos erradicar a toda costa las grandes desigualdades sociales;
fomentar entre todos el espíritu colaboración aportando cada
quien los dones con los cuales Dios nos ha enriquecido.
Un fruto precioso de nuestra fe cristiana y católica, será
llevar a cabo con hondura y precisión el diálogo que siempre
debe reinar entre todos los mexicanos, sabiendo que somos hijos
de un mismo Padre, hermanos del Hijo Primogénito que es Jesús
y templos vivos del Espíritu de Amor, solícitos en ser constructores
infatigables de la civilización del amor desterrando los odios,
las venganzas y las divisiones que tanto daño causan y pueden
causar en el futuro próximo y remoto de nuestra gran patria
mexicana. ¡Hoy ponemos en manos de Cristo, María de Guadalupe y san
Juan Diego, nuestros mejores anhelos y propósitos de paz y bien!
Qué sepamos dar bondad, comprensión, perdón y misericordia
sin acepción de personas y que juntos construyamos una nación
fuerte y próspera con los mejores valores que tanto necesitamos
y que acabo de recordar en esta nuestra 121 peregrinación a
este santuario bendito, del cual debemos salir fortalecidos
para ser testigos, discípulos fieles y misioneros del Corazón
de Cristo y de santa María de Guadalupe, sin olvidar en nuestra
plegarias a nuestros pacientes, amigos, bienhechores, pobres,
emigrantes y necesitados de nuestra diócesis y de nuestro México
a quienes junto con nosotros ponemos bajo al amparo de María
de Guadalupe y san Juan Diego! ¡Ahora y para siempre! |
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