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Homilía
pronunciada por S.E. Francisco Clavel Gil. el 12 de octubre de 2004 en el 28 Aniversario de la Dedicación de la Nueva Basílica de Guadalupe.

12 de octubre de 2004

Venerable Cabildo de Guadalupe, Estimados sacerdotes todos, Queridos hermanos y hermanas:

Designio salvador

          Dios en su infinito amor establece un destino común para todos los hombres, su felicidad eterna; para lo cual, una vez dada la presencia del pecado en el mundo, envía a su Hijo Jesucristo para que liberados de él se haga posible la amistad y filiación de Dios con el hombre y así consiga éste la herencia eterna.

En su designio amoroso, Dios quiso que en una fecha como hoy, 12 de octubre de 1492, se iniciara el cumplimiento de su voluntad de salvación para nosotros, con el encuentro de dos mundos: uno cristiano y otro cercano a Dios por otros caminos, a quien se le ofrece la perfección de su caminar con el anuncio de Jesucristo como hijo de Dios, salvador y redentor de todos los hombres.

Encuentro

          Lo que encuentran los hombres venidos del otro lado del mar, y algunos de los cuales contemplan maravillados y tratan de comprender, asimilar, defender y preservar es:
          - Un concepto altísimo de Dios a quien llaman, El Dios del cerca y del junto, ordenador del Universo, que dispone todo según su voluntad desde el principio del mundo, dador de la fecundidad y de la vida humana.
          - Una idea del hombre como destello de Dios, conocido por él antes de todos los tiempos, adornado de dones y virtudes que son participación de la riqueza divina. Educado para ser persona virtuosa, generoso y abierto a Dios para descubrir su voluntad, para alegrado, para acercarse a él, servido y hacerse su amigo.
          - Formado en las virtudes domésticas, educado para ser útil en la vida; dado al trabajo para ganarse el pan diario a través del aprendizaje de oficios, actividades mecánicas y la agricultura. Ejercitado en el dominio de sí mismo, en la humildad y para vivir en paz con todos, sin violencias ni venganzas.

          Esta calidad humana y religiosa expresan las huellas de la presencia de Dios "Semillas del Verbo" en estos pueblos, que necesitan ser cultivadas y crecer regadas por la Sangre de Jesucristo para florecer en una nación como comunidad de pueblos hermanos.

El camino del Evangelio entre luces y sombras

          La persona, el mensaje, y programa de vida de Jesucristo anunciado a estos pueblos autóctonos a través de la catequesis, la instrucción y especialmente por el testimonio de los misioneros, poco a poco va dando frutos de conversión entre los nativos a quienes aman profundamente y defienden.

          Sin embargo la conducta de los otros cristianos llegados a estas tierras están muy lejos de expresar los principios evangélicos, pues dudando aun de la calidad humana de los indígenas los esclavizan, los despojan de sus tierras y aguas para lograr rápida fortuna; atropellan a sus mujeres, los hacen emigrar, los llevan a las minas, en algunas partes, hasta su exterminio. Las denuncias y protestas de los frailes no detienen los abusos.

          Este tipo de conducta hace que el Evangelio caiga en descrédito y los indios se vuelvan aun contra los frailes en protesta y rechazo de los abusos e injusticias de quienes se dicen cristianos. Las conversiones se logran con gran lentitud.

María de Guadalupe

          Ante esta situación desastrosa, al parecer no hay esperanza para estos pueblos; sin embargo, acaece un hecho portentoso: El 9 de diciembre de 1531, la Virgen María se aparece al indio Juan Diego diciéndole quién es ella, qué desea y a quién ha de dirigirse:

          "Yo soy la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive, el creador de las personas, el dueño de la cercanía y de la inmediación, el dueño del cielo y de la tierra. Mucho quiero, mucho deseo que aquí me levanten mi casita sagrada en donde lo mostraré, lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto; lo daré a las gentes en todo mi amor personal
          Porque yo, en verdad, soy vuestra Madre compasiva, tuya y de todos los hombres que en esta tierra estáis en uno y de las demás variadas estirpes de hombres.
          Anda al Señor Obispo de México, le dirás que yo te envío y le contarás cuánto has visto y oído".

          El Obispo pide una señal. La Virgen se la envía con Juan Diego, Este se la lleva y al extender su tilma apareció pintada la imagen de María Santísima, como se ve el día de hoy (Nican Mopohua).
La imagen de nuestra Señora de Guadalupe fue la señal que la Virgen dio al Obispo, ésta en sí es un auténtico mensaje de nueva vida para todos los habitantes de estas tierras.
Después de este acontecimiento la evangelización de estos pueblos repunta con un ímpetu admirable. Los indígenas se vuelcan al reconocimiento de Cristo como su único Dios, Señor y Salvador, atraídos hacia él por la imagen de María vestida del Sol, con la luna bajo sus pies y con el manto lleno de estrellas.

Estructuración de un pueblo

          La Virgen María pide que se le construya un templo. Construir un templo en la mentalidad nahuatl significa construir la nación, la raza. Con el anuncio del mensaje evangélico y la presencia de María de Guadalupe comienza una etapa llena de esperanza para los pueblos indígenas los cuales se ponen en camino para constituirse como la nación, nuestra Nación.

          María de Guadalupe pide un templo, para que en él se restañen las heridas de la lucha entre pueblos hermanos y se construya un pueblo nuevo que podrá sentir desde ahí la presencia de Dios mismo manifestado por su madre.

          Si Santa María de Guadalupe desea un templo, significa que desea promover la fraternidad entre los moradores de esta tierra, de los nativos entre sí y de ellos con "los hombres de las demás variadas estirpes". María al manifestar a estos hombres a Jesucristo autor de la unidad y fuente de la fraternidad; genera la unidad nacional, se convierte en madre del mestizaje nacido del encuentro doloroso de dos mentalidades, de dos maneras de entender el mundo, el trato entre personas y la relación con Dios. De este encuentro surgimos el nuevo pueblo en el que todos somos hijos de Dios, unidos por la misma fe en Jesucristo y arropados por el mismo manto de la Madre común.

Acontecimientos históricos

          Estos pueblos, unidos por María, le han manifestado su amor, a través de varios hechos realizados en esta misma fecha, y que merecen ser conmemorados.

Las rosas expresión de la hermandad

          Rosas venidas de otras tierras se unen a las rosas mexicanas del Tepeyac y ambas tocadas por las manos de María, se constituyen en señales de hermandad. Somos los hijos de la misma madre, así lo declara ella "Yo soy la madre compasiva de todos los hombres que en esta tierra están en uno y de las demás estirpes de hombres".

          Estas rosas, que dentro de un momento vamos a bendecir, son la expresión de la unidad de etnias y razas diversas que, superados todos los dolores, diferencias y resentimientos se unen como un pueblo por la amorosa mano de María y se ofrecen como ofrenda florida al "verdadero Dios por quien se vive".

La coronación Pontificia

          Los habitantes de estas tierras al experimentar el maternal cuidado de María le han correspondido manifestando también su amor, su veneración, su reconocimiento y señorío, en la fe, sobre este suelo. En prueba de ello solicitaron al Papa León XIII la coronación de la imagen de la Virgen de Guadalupe, significando con esta corona su dignidad, excelencia y soberanía; declarándola así Patrona de la Nación Mexicana, sobre la que imploran su patrocinio y protección. En un día como hoy, 12 de octubre de 1895 fue coronada por el Arzobispo de México Don Próspero María Alarcón, en representación del Papa.

          Hoy conmemoramos el 109 aniversario de este acontecimiento y hoy como entonces seguimos pidiendo a María Santísima de Guadalupe siga protegiendo, bendiciendo y dando unidad a este pueblo suyo que la reconoce como Reina.

La Nueva Basílica

          La familia Mexicana ha crecido y en un desbordamiento de amor, sus hijos, han querido prepararle a la Virgen María otra "casita sagrada" y por eso decidieron construir esta nueva y grandiosa Basílica desde donde ella sigue haciendo conocer a Jesucristo.

          Hace 28 años, se hizo el traslado solemne y festivo de la imagen de la Virgen de Guadalupe a este nuevo recinto donde continúa mostrándose como madre amorosa de todos los habitantes de esta tierra y recibe de ellos el homenaje de veneración y oración como de su pueblo al que sigue llamando, como a Juan Diego, el más pequeño de mis hijos y dándole confianza ¿Qué no estoy yo aquí que soy tu madre?

Maria "Mujer Eucarística"

          En estos días tiene lugar otro acontecimiento del cual es preciso hacer mención, el Congreso Eucarístico, en el que la Iglesia toda se congrega para reflexionar en tomo al Misterio Eucarístico para celebrar y adorar el Cuerpo y la Sangre de Jesús realmente presente bajo las apariencias del pan y del vino y renovar su compromiso evangelizador.

          El Papa Juan Pablo II llama a Maria Mujer "Eucarística"; y en realidad, no es posible separar la Eucaristía de la persona de la Virgen María. Ella al aceptar las palabras del Ángel cree, con fe viva, que a quien ha concebido "por obra del Espíritu Santo" es el Hijo de Dios. En este camino de fe, a nuestra vez, por las Palabras de Jesús: "este es mi cuerpo entregado por vosotros", creemos que el Hijo de Dios nacido de María se hace presente con todo su ser humano-divino en las especies del pan y del vino; es el mismo cuerpo concebido en el seno de María presente en los signos sacramentales, a quien con fe adoramos.

          Ante Juan Diego, se presenta María como "la siempre Virgen Santa María Madre del Verdadero Dios por quien se vive" y, en efecto, por el misterio de la Encarnación, ella se convierte en la madre de Jesús, "el Verdadero Dios por quien se vive". La encarnación es verdaderamente el fundamento de la Eucaristía.

          La Virgen de Guadalupe, según la vemos en su imagen, es la mujer que lleva en su seno al hijo de Dios; en él se va formando el cuerpo de Jesús al que la Iglesia aclama como "fruto bendito de tu vientre" El cuerpo de Jesús nace de la Virgen para hacerse Eucaristía. Agradezcamos a María el haber aceptado ser madre de Jesús; sin su aceptación no tendríamos Eucaristía.
Vivir el memorial de la muerte de Cristo en la Eucaristía significa proclamar a María como corredentora por sus dolores asociados a los sufrimientos redentores de Jesús, fruto de sus entrañas.

Mensaje

          Para concluir, es bueno tener presente, por su realista actualidad, el mensaje del Papa Pablo VI dirigido a nuestra nación con ocasión de la inauguración de esta Basílica. Reconociendo el Papa que la Virgen de Guadalupe es la autora de la unidad de nuestra Patria y de la fraternidad entre nuestros pueblos, nos invita a pensar sobre lo que implica concretamente esta hermandad como hijos del mismo Padre celestial.

          Nos presenta estas reflexiones:
No hay verdadera hermandad sin un amor activo y sin la previa implantación de la justicia para todos. Debe existir un esfuerzo permanente de mayor justicia social, de dignificación de todas las personas, de una lucha sin tregua a la corrupción, de una eficaz y múltiple ayuda para todos los oprimidos y necesitados especialmente los campesinos que esperan, con justa impaciencia, la realización de las promesas tantas veces hechas y a menudo olvidadas.

          Para obtener estos objetivos, el Papa exhorta a los Agentes de Pastoral a realizar una diligente evangelización del pueblo inculcando en él una particular atención a los aspectos religiosos y sociales de su vida: A los seglares, especialmente a los jóvenes, encarece la maduración en la fe y responsabilidad cristianas, poniéndose a disposición de los más indigentes. A los ricos, a los intelectuales y profesionistas pide un esfuerzo para crear un clima más justo, más humano, más cristiano. Da su apoyo a los empleados, obreros y campesinos en la justa búsqueda de sus derechos, confiando en que cumplirán, a su vez, sus responsabilidades.

          Termina el Papa su mensaje pidiendo a la Virgen de Guadalupe, y nosotros también lo hacemos, que haga realidad estas esperanzas. Que nos lleve a Jesús. Que proteja nuestra nación, conserve unidas a nuestras familias que nos haga vivir sin demagogias ni odios estériles y añadiríamos, sin búsqueda de privilegios políticos e imposición de visiones parciales partidistas, en una serena justicia y una operante hermandad.

QUE ASí SEA.

 

 
 
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