La
Basílica de nuestra Señora de Guadalupe es el hogar común de los
hijos e hijas de México y América y, también por antonomasia;
su corazón católico. En este espacio común se sintetizan y confluyen
en polifónica sintonía: la identidad nacional de un pueblo.
Es
un lugar esencialmente de encuentro, pues en sus inmediaciones la
Dulce Señora del Cielo, santa María de Guadalupe se hizo ver entre
flores y oír entre cantos al indio santo Juan Diego Cuauhtlatoatzin,
desde entonces, el Tepeyac es el lugar de reunión con el Verdaderísimo
Dios por quien se vive, a través de la maternal presencia de María
de Guadalupe.
La
importancia de este espacio simbólico nos exige la creación de una
infraestructura que sea capaz de acoger de manera funcional, cómoda
y segura a los numerosos peregrinos que nos visitan, además de contribuir
a proporcionarles los abundantes medios de la salvación.
De
esta necesidad arranca la Plaza Mariana, misma que viene a ser continuidad
de los demás monumentos con que el amor y la devoción del pueblo de
México ha querido honrar a su Madre, Reina y Señora. Este nuevo proyecto
se levanta en un espacio de más de 29,000 m2, que contemplan
la edificación de un columbario, aulas virtuales, capillas, museo,
cafetería, mercado y estacionamiento.
Te invitamos a sumarte
a este proyecto, para que el amor a nuestra Madre sea cada vez más grande.